miércoles, 12 de marzo de 2008

La Yapa..... Obreros trabajando



Ecuador, banana, banana y mas banana

Si señores! se alinearon los planetas y nos descolgamos!(solo por un rato) así que decidimos actualizar el blog.
Habíamos quedado en huanchaco (Trujillo)..............
La gente del lugar hizo que nos encariñemos mucho y nos sintiéramos muy cómodos Mari tomo la decisión de regresar a Argentina, a dar las pocas materias que le faltan para recibirse, y nutrirse de asaditos, que hay hay hay………….. no queremos hablar mas del tema por que nos volvemos todos!!!
Milagros, Gonzalo, Vane y Eric nos cayeron de sorpresa y se quedaron un par de días con nosotros, asi que a disfrutar de las playas Huanchaqueras con sus tipicos caballitos de totora,en compania .la verdad que nos llevamos muy buenos recuerdos de Perú, y su gente....

Eran nuestros últimos días en Perú, las ventas de artesanía nos alcanzaban para vivir, y necesitábamos hacer una diferencia, para poder mover. Pero como esas cosas de la vida, que uno no sabe cuando te puede pasar, un fin de semana en plena playa de huanchaco, dos italianos (que saben apreciar el arte) deciden comprarnos casi medio paño, pulseras de las mas caras, todos los aros de taua, para llevar a un negocio de moda en su país. No tiene nombre la alegría que teníamos...... Mientras Santi y Maipa vuelven de vender a contarle la noticia a Nico, que estaba decorando junto con la gente del hostal, una hamburguesa gigante arriba de un auto. La gente del hospedaje “My Friend” nos invito a participar del carnaval de Huanchaco, disfrazados de cocineros. El carnaval comenzó a la noche, y todos los gringos del hospedajes salimos a bailar por las calles seguidos de espectaculares carrozas, con una producción magnifica, pero nunca con nuestra alegría y carisma!. El carnaval termino con una fiesta en el club del pueblo, con música en vivo y como en todo Perú mucha salsa ¡!!!

Después de esos últimos días de despedidas, tomamos fuerzas e hicimos las mochilas…… va bueno, metimos todo adentro y nos fuimos derecho a Guayaquil (Ecuador). Cruzamos la frontera sin problemas, mientras mirábamos el paisaje bananero y tropical, y horas mas tarde estábamos llegando a la terminal de Guayaquil. Una especie de terminal moderna con un estilo muy yankee, cadenas de fast food de las mas conocidas, y todo en dólares. El dólar es aca la moneda local, pero tienen su propia moneda de dólar. A Guayaquil solo lo vimos por la ventana del colectivo por que decidimos ir directo a Montañitas, sobre la costa, no podíamos movernos por la ciudad, el dólar nos estaba consumiendo….

Regresamos a la costa del pacifico, pero de noche. Solo pudimos ver un poco el pueblo, todo echo de cañas de bambú y hojas de palmeras, muy tropical y muy turístico. Comimos algo y nos fuimos a dormir.

Al otro día salimos a conocer, lo que viene siendo una de las mejores playas que vimos hasta el momento… para que contarles miren las fotos!!!!!.
















Acá hace un poco mas de 10 días que estamos, alquilamos un departamento por mes, y conseguimos trabajo… Maipa atiende un local de Ropa de unos Argentinos, Santi fabrica lámparas con estas mismas personas, y Nico trabaja de mozo en un bar restaurante; pueden ver las fotos en “La Yapa “.

Creemos que nos vamos a quedar un tiempito más acá, juntando plata para seguir viajando……

Los queremos mucho, y leemos siempre sus comentarios, que nos divierten, asi que escribannnnnnnn…….. Chau hasta el próximo descuelgue

lunes, 18 de febrero de 2008

¡Ah, la yapa!






























Perú III: de costa a costa

No vamos a comenzar esta nueva entrada, otra vez, con una disculpa por las demoras en las actualizaciones… ustedes y nosotros sabemos que hemos tardado mucho en subir novedades. Ustedes y nosotros sabemos que esto se está volviendo costumbre…
En la pasada entrega de esta saga irregular, inestable e irrisoria, habíamos quedado en nuestros últimos días camanejos… Pues bien, terminó la larga estadía en la costa arequipeña, que supuso unos veinte días de nuestro viaje. Camaná se introdujo con desparpajo en el selecto grupo de los “paraísos del viajero”, una categoría que vamos nutriendo poco a poco, y de la que hablaremos con mayor profundidad cuando llegue el momento de hacer balances...
Lo cierto es que dejamos Camaná con algo de pena y mucho de pereza, ante la sola idea de volver a los paisajes serranos. - ¡Qué garrón, tenemos que ir a Machu Picchu!- era la expresión de nuestra positiva actitud de viaje. – Ninguna gana, loco- decía uno. – No da, no da… - se quejaba otra.
Previo paso por Arequipa, nuevamente, y desembolso de la suma correspondiente al pago de prórroga permitiéndonos estar otros treinta días en Perú, seguimos viaje rumbo a Cusco, la antigua capital del imperio incaico.
Del viaje sólo les contaremos que se rompió el micro; que estuvimos parados en la ruta unas cuatro horas; que pararon a un micro de la misma empresa que volvía a Arequipa desde Cusco, haciendo bajar a sus pasajeros; que nos hicieron cambiar de micro; que los pasajeros desalojados no parecían muy contentos con la idea; que amenazaron con quemar nuestro autobús, con todos nosotros dentro; que eran las dos de la mañana y todo parecía el efecto de algún narcótico fuerte; que tan pronto como llegó un tercer micro, el pasaje amotinado se esfumó mágicamente, siguiendo nosotros nuestra apacible ruta… Como diría un colombiano algo extraño que conocimos en este viaje (y que es uno de los integrantes del grupo de los “Místicos”, categoría de personajes que estamos preparando para futuras entregas): “Los cholitos, cuando se enojan…” (y aquí movería su mano derecha, con los dedos flojos, como tocando una guitarra imaginaria, al tiempo que resoplaría, como si estuviese silbando, pero sin silbar).

Bueno, basta de cháchara. Llegamos por fin a Cusco, y las expresiones de fastidio o fiaca pesimista, trocaron en manifestaciones de jolgoriosa admiración: - Uh, chabón, este lugar está buenísimo- decía uno. – Sí da, sí da… - repetía otra.

Cusco es una de las ciudades más lindas que hemos conocido hasta ahora, en este viaje. Un lugar donde conviven mágicamente el espíritu incaico y la fuerte presencia de la colonización española. Testimonio social y arquitectónico de uno de los episodios más dramáticos e interesantes de la historia de nuestro continente: monasterios dominicos construidos sobre las ruinas de templos incaicos; catedrales y edificios públicos hechos con las piedras y los cimientos de las construcciones prehispánicas; expresiones del renacimiento del orgullo indígena, en una ciudad de apariencia castiza…





Y las vistas. Las vistas de Cusco tienen el poder de cerrarle a uno la boca, y hacerlo contemplar en silencio durante un rato… Sobretodo si se tiene la suerte de encontrar un hospedaje como el “San Cristóbal”, subiendo – con cuidado- por la calle Resbalosa, y desde el que se pueden ver todos los tejados de la ciudad, y también su hermosa Plaza de Armas. Encima, Miguel, como buen anfitrión, te recibe con un apropiado mate de coca, ideal para contrarrestar los efectos de la altura, a los que, uno que viene de Camaná, se había desacostumbrado. En Cusco nos reencontramos con Gonzalo y Jessica, que nos llevaron a conocer las callejuelas de la ciudad, la piedra de doce ángulos y unos cargados y peligrosísimos sánguches callejeros (sí, sí, lo sabemos, lo sabemos…), que arremetimos con una furia de niveles insospechados (como podrán ver en la Yapa del día de hoy).




Para tener una cuota de exotismo, nos acercamos a un bar en el que se fuma Shisha (si es que se escribe así… si hay algún turco en la sala, por favor, nos desasna en este punto), donde nos deleitamos con un tabaco frutal de lo más chufi.
Pero nuestra visita a Cusco, si bien habría tenido sentido y hubiese sido satisfactoria en sí misma, aconteció como escala y paso previo a la visita a Machu Picchu… Somos viajeros humildes, todos lo saben, y más vale dados a la tacañería, pueden imaginarlo; por eso, y por los elevados precios de otras opciones, decidimos llegar a Machu Picchu por el camino alternativo: nos tomamos un micrito hasta Santa María, de ahí otro hasta la Hidroeléctrica, y de ahí caminamos dos horas por la vía del tren (en horario sin trenes, tranquilos), para llegar con la caída de la noche a Aguas Calientes, la población a los pies del cerro de Machu Picchu, y en la que obligadamente se compran las entradas al parque, y se hace noche para subir al cerro a primera hora de la mañana.




En esta suerte de peregrinación, saliendo nomás de Cusco, conocimos a tres muchachas chilenas – Javiera, Caro y Mich… no Buchanon, sólo Mich- con quienes aunamos el trayecto, y compartimos éste y, como se verá, otros paseos.







Bueno, la cosa es que llegamos de noche a Aguas Calientes, sacamos las entradas al parque, y buscamos un hotel en el que pasar la noche. Resulta que en la sierra ésta es época de lluvias, y quiso el Destino (así, con mayúscula), que durante toda la noche y hasta las primeras horas del día cayeran del cielo baldazos de agua, que retrasaron nuestro ascenso (previsto para las cuatro y media, en principio), y preanunciaron humedades que habríamos de sufrir horas después… pero no nos adelantemos. Antes de llegar a la parte mojada hay que decir que subimos al parque; que nos encontramos con las ruinas tantas veces vistas en fotos ( y sin embargo nunca imaginadas en su real dimensión); que nos fuimos derechito al Huayna Picchu (el cerro ése más alto que sale en todas las postales de las ruinas… el que viene a ser la nariz del indio que se ve con un poco de imaginación… ¡sí, si ya saben cuál es!); que subimos el Huayna Picchu por sus escaleritas empinadas y algo resbalosas; que llegamos a los más alto y nos quedamos un rato ahí, disfrutando de un paisaje único, de montones de cerros rodeando al cerro del Machu Picchu, del río caudaloso y turbulento que desde ahí arriba parecía un arroyito, de las ruinas por allá abajo, dando vértigo y emoción al mismo tiempo... Después de un rato de descanso y contemplación, bajamos nuevamente a las ruinas, ahora sí, para recorrerlas con tranquilidad y… con lluvia. Acá está la parte mojada: más baldes de agua que el Destino descargó con tino sobre nuestras cabezas y cuerpos. Hubo que esperar con paciencia a que pasara el chaparrón, que pasó, y luego salir de nuevo a caminar las ruinas. Conocimos el Templo del Sol, el Templo del Cóndor, el reloj solar que consultaban los sacerdotes (y uno de los pocos que no destrozaron los colonizadores, seguramente porque no lo conocieron…), la plaza principal, los depósitos, las terrazas de cultivo, y un largo etcétera.
















Debemos dejar aquí asentada una apreciación y una queja: Machu Picchu es un lugar increíble, imposible de estropear por más esfuerzos que hagan… y los hacen: se ha transformado en un gran negocio, y da un poquito de asco que todo sea susceptible de cobro, y que todo cobro se realice en dólares, y que no haya un servicio adecuado a tales cobros (como una correcta señalización; como folletería o material de lectura informativa adecuado, etcétera). Un poco rompe el encanto del lugar aunque, es cierto, el lugar no necesita de nada externo para preservar su encanto natural.
Bajamos, finalmente, del cerro, con la ropa empapada y el corazón contento. Secamos la ropa en el horno de barro de un restaurante amigo, y al día siguiente estuvimos listos para marcharnos de Aguas Calientes por el mismo camino por el que habíamos llegado.
Pasamos un día más en Cusco, terminando de recorrer la ciudad (en realidad inabarcable en tan poco tiempo), y salimos después con rumbo a Lima, en compañía de nuestras amigas chilenas.
Lima. La gran ciudad. Al más puro estilo Buenos Aires, es el núcleo urbano que concentra la mayor cantidad de gente del Perú. Un lugar un poco intimidante, hay que decirlo.


En Lima nos fuimos derecho a Miraflores. Qué puntería: uno de los lugares más caros de la capital. Recorrimos algo del barrio, muy bonito. Conocimos la playa de cantos rodados. Y nos fuimos al centro, a dos cuadras de la Plaza de Armas, y a una del mercado de Santo Domingo, donde repusimos materiales para seguir trabajando con la joyería de hilo y reponer nuestros malheridos bolsillos de la mística experiencia de Machu Picchu.
Después de reencontrarnos en Lima con la pizza a precios accesibles, partimos raudos y veloces hacia Trujillo y, de sobrepique, a Huanchaco, desde donde les escribimos esta corta cartita.
Huanchaco es un pueblito costero, a diez minutos de Trujillo.



Acá encontramos un hospedaje barato, pero no por eso menos cómodo que otros en los que estuvimos. Somos hinchas del hospedaje “My Friend”, y lo recomendamos a quienes vengan por estos lares. En su terracita amplia y soleada, de la que nos apropiamos a eso de las siete de todas las mañanas, trabajamos como posesos, anudando los refinados artículos que vendemos en la playa después del mediodía.
Acá comienzan los paraísos de los surfers de todo el mundo, y está lleno de ellos por donde se quiera mirar. Algunos de nosotros (en realidad, hasta ahora sólo Maipa) ya tuvieron oportunidad de canjear macramé por clases de surf, y hasta se paró en la tabla como una consumada californiana.
Así están pasando nuestros días, y ya vamos a ir redondeando una despedida, para no aburrirlos más, y para darle un descanso a estos dedos (por otro lado nuestras herramientas de trabajo…).
Los dejamos con la Yapa. Será hasta la próxima (por favor, tengan paciencia).

chau, Camaná


Nos fuímos, nomás.

miércoles, 23 de enero de 2008

La Yapa !










A Puro Camaná

Muchos habran pensado que fuimos victimas de los terremotos peruanos o que nos secuetraron seres de otro planeta, o simplemente que nos colgamos en la playa sin ganas de ir a internet.

Pues bien la tercera es la opcion correcta! Sabran entender que encontrarnos con el mar nuevamente despues de tanto viaje de montaña, nos relajo, digamos, demasiado!
Finalmente nos despedimos en Arequipa de Elena, Cecilia y todos los arequipeños que tan bien nos trataron. Seguimos rumbo a Camana, la capital del camaron, otra vez sobre la costa del Pacifico... si si nuevamente playita!


Atravesando paisajes de medanos y medanos, comenzo el contraste al llegar y ver los valles de arrozales, por lo que es muy conocido este pueblo.

Nosotros cansado de arroz, y arroz y mas arroz, queriamos incendiar este bello paisaje, pero bueno, no encontramos los fosforos.... Todavia nos queda mucho Arroz hasta llegar a Mexico!

El calor se sentia, y ya estabamos otra vez a nivel del Mar, el clima esta bastante raro a comparacion de los otros años, segun cuentan los camanejos, medio nublado y algunas lluvias leves, que a ellos le parecen torrenciales!.


Muchas de las casa estan construidas simplemente de barro, y con techo de esteras.
Pudimos encontrar un alojamiento economico, en casa de Oscar y Rosa, quienes hasta el dia de hoy nos tratan como a sus hijos, nos hacen probar comidas tipicas, buenas camas para " descansar el cuerpo", agua caliente para el mate, y demaes!; grandes personajes Latinoamericanos.

Aldana estaban en sus ultimos dias con los 4 dedos, asi que se despidio como no podia ser de otra manera, con problemas estomacales, partiendo rumbo a cusco y de ahi a Argentina.
Llegamos en pleno fin de semana y las playa estaban con bastante gente, asi que el macrame volvio a florecer, pensabamos quedarnos unos dias nomas pero al fin y a cabo va a ser dos semanas de estadia en Camanà. Este fin de semana al igual que todo febrero, hacen el la playa los famosos "Playasos", recitales de salsa cumbia y demas bandas, por lo que promete ser una Mar del Plata en enero a todoa furia.
Asi como nosotros tenemos la costumbre del mate en playa, ellos acostumbran dede las 10 de la mañana, a tomarse su "chelita", unas 150 cervezas mas o menos a temperatura ambiente, que hacen que para las 7 de la tarde no puedan reconocer entre una pieza de zafir y una pulsera de macramè. A por las chelas!!!!

Nuestros dias transcurren, entre mates, recorridas comerciales y de paseo en la playa, y por las noches nos vamos a la plaza a hacer huevo y un poquito de trenzas. Ahi conocimos a Yesica y Gonza, dos cusqueños simpaticos que nos hacen compania todas las noche en la plaza mientras tiramos el paño, y Maipa le roba el diàbolo y no trabaja!!!!!!!


Como nuestros 4 dedos no daban a basto, compram9os un peon canadiense a traves de internet que produce chiquicientas pulseras al dia! totalmente efectivo, y le pagamos con cerveza!, nuestro fiel productor Eric!




"Eres un cojudo amigo!!!!!"... asi se expresa el pequeño vasallo cuando se enoja!
Son incontables las carcajadas que nos saco este canadiense, fanatico del Chaqueño Palavecino y que sobrevivio a una caida de 7 pisos. Creo que con eso les decimos todo!.
hoy miercoles, es el ultimo dia de Eric en Camana, asi que lo vamos a despedir con pizzas a la parrilla, cerveza y guitarreada.




Como si todo esto fuera poco, conocimos a dos inquietos niños de Chincha, Alejandro y Felix, que vienen con la familia para vender en la playa.


Lo que en principio eran dos pequeños angelitos, resultaron ser una suerte de pequeños demonios imparables!, ganandose de esta manera los apodos de Terremoto y Sismo... agarrense fuerte que aca se los presentamos......



Nuestra estadia se acaba por estos pagos despues del lunes 28 que festejemos el cumple de Maipa, sus 29 añitos, un tierno repollo.
Tenemos pareza de ir nuevamente a la montaña y sobre todo en plena epoca de lluvias, asi que la idea es hacer rapido Machu Pichu e irnos a las costas del norte..........
Nos despedimos con beoss y abrazos, y por su paciencia a nuestra actualizacion se ganaron una "YAPA" mas!.